lunes, agosto 23

EL PALACIO ELGUIN: UNA ESCENOGRAFÍA ROMÁNTICA QUE SE DESMORONA EN LA ALAMEDA



A FINES DEL SIGLO XIX, CUANDO LA ALAMEDA ERA EL CENTRO DE LAS VANIDADES BURGUESAS, SE ERIGIÓ UNA RESIDENCIA PENSADA PARA MARAVILLAR A LA EXTRAVAGANTE Y HERMÉTICA SOCIEDAD SANTIAGUINA. 
EN LA LEJANA AVENIDA BRASIL, DON NAZARIO ELGUÍN, ENCARGÓ UN SUNTUOSO PALACIO, CUYA FANTASIOSA FACHADA Y EXTRAORDINARIOS SALONES,  LLEVARON EL ECLECTICISMO EN LA ARQUITECTURA CHILENA A NIVELES NUNCA VISTOS.  
LA CUPULA DEL PALACIO ELGUIN, QUE PUEDE SER APRECIADA DESDE TODA LA CIUDAD, RESGUARDA LA HISTORIA DE UN LUJOSO PASADO, PERO TAMBIÉN LA MEMORIA DE UN IMPORTANTE PERSONAJE DE LA MINERÍA NACIONAL.






Nazario Elguín Leiva pertenece a ese grupo de aventureros ingeniosos que hicieron fortuna gracias a las bondades de la minería. Nació en 1815 en una familia de mineros, su padre Fermín y su abuelo Martín pasaron la vida entera trabajando en la extracción de oro, traspasando sus conocimientos al joven Nazario, quien muy joven se trasladó a trabajar a las minas de Patagua en Llay Llay, propiedad de don Pedro Vicuña, el padre del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna. En ese lugar entabló amistad con la familia, desempeñándose como cateador y ordenancista primero en esas minas y luego en muchas otras, pues "Don Elguin" -como era llamado-, tenia fama de honrado, y su veredicto era ley en materias mineras, porque entre muchas cosas, se sabía de memoria el libro de las ordenanzas de la Nueva España, la biblia de la minería del siglo XIX.
Nazario Elguín, por Cosme San Martín. 1889
Con gran aprecio el urbanista Vicuña Mackenna lo recuerda en el Libro de la plata, "habremos de encontrar i hacer conocer a hombres humildes pero meritorios i escelentes que después de ser los verdaderos descubridores del mineral que hoy forma como un barrio de Santiago, le prestan todavía en su ancianidad potente vida, abriéndole a pólvora i a dinamita los senderos de brillante porvenir. Uno de esos hombres es el minero don Nazario Elguín, operario desde su niñez, desde 1815, i que en su robusta juventud meció la cuna del que esto escribe bajo el techo de quien fuera, en su calidad de minero, su primer patrón y su primer amigo...". Vicuña, B. El libro de la plata. Imprenta Cervantes, Santiago de Chile. 1882. Pág.493
Los conocimientos de Elguín hicieron que en 1869 fuera contratado por el suizo Angel Sassi y el italiano Vicente Costa, para evaluar las posibilidades de explotación del desprestigiado mineral de La Descubridora en la cordillera de los Andes, muy cerca de Santiago. La opinión de Elguín fue favorable, el yacimiento era riquísimo, iniciándose las faenas ese mismo año. Mientras tanto don Nazario siguión explorando y encontró la veta de Los Bronces, que adquirió, formando una comunidad minera que le otorgó una gran fortuna. 

1- El mineral de Los Bronces en la actualidad. - 2- Sacos de metal en la cancha de La Disputada. Fotografías en: Sagredo, R. Chile Pais Minero: Historia del mineral de Las Condes. Museo Histórico Nacional, Impresion Morgan Marinetti. 1990
 
La inexistencia de una ruta que uniera Santiago con los lejanos yacimientos, hizo que en 1880 se estableciera una sociedad entre los principales propietarios para construir un camino. Las obras comenzaron bien, pero cuando se habían construido 10 kms, los pleitos entre los socios por los altos costos y otras disputas legales, causaron la deserción de muchos ellos y el abandono de los trabajos. Sabiendo de la importancia del Camino Las Condes, Nazario Elguín junto a su hijo Lorenzo se hacen cargo de la construcción, contratando al ingeniero contratista Germán Saavedra, siendo el mismo Nazario tesorero de la nueva sociedad, asumiendo la mayoría de los gastos.
Gracias a su tenacidad, logró finalizar la mitad del camino hasta Los Maitenes en 1882, continuando luego por las rutas naturales alrededor de los esteros de Yerba Loca y San Francisco, trabajos que terminaron en 1883. La nueva vía contribuyó a mejorar el transporte de material, el acceso a otras minas cercanas y la aparición de campamentos mineros que hicieron de los faldeos de los andes, uno de los yacimientos más extraordinarios en la región. 

1- Carreta de bueyes en el camino Las Condes. 2- Empleados de La Disputada, 1918. Fotografías en: Sagredo, R. Chile Pais Minero: Historia del mineral de Las Condes. Museo Histórico Nacional, Impresion Morgan Marinetti. 1990

El éxito de don Nazario Elguín lo convirtió en uno más de los ricos burgueses que pasaron a desfilar en los salones de la orgullosa aristocracia tracional, quienes herederos de un glorioso pasado pero con los blasones de sus escudos muy desteñidos, comenzaron de a poco a ceder espacio a esta nueva clase social, amante del lujo, las extravagancias y un sofisticado estilo de vida, que podía ser sólo aguantado por el respaldo de las inagotables riquezas mineras.
Como miembro de esta corriente, Nazario Elguín, comprendió que su ingreso en sociedad debía ser espectacular, y contrató los servicios del reconocido arquitecto alemán Teodore Burchard y el diseñador francés Alejandro Boulet (socios desde 1867), para idear los planos de su residencia en Santiago. 
Ambos profesionales tenían ya gran fama y cultivaban con maestría diversos estilos. En Valparaíso habían erigido la Iglesia de los doce apóstoles, la mansión del rico comerciante Antonio Ferreira y el antiguo edificio del diario El Mercurio; mientras que en Santiago habían sido los autores de la Basílica del Salvador, el conjunto de la casa, la iglesia y las bodegas de la Viña Santa Rita, el fabuloso Palacio Díaz Gana (Concha Cazotte), la iglesia de San Saturnino y la Iglesia de las Hermanas de la Providencia.


1- Palacio Concha Cazotte. 2- Antiguo edificio de El Mercurio. 3 y 4- Casa y bodega de la viña Santa Rita.

Con estos antecedentes, Elguín, compró a los Mercedarios en 1885 un extenso y costoso paño en plena Alameda de las Delicias, en la esquina de la incipiente Avenida Brasil. Los planos de la propiedad idearon una monumental mansión de tres pisos, con una gran cúpula central, acompañada de dos pequeñas como remate. En la fachada se mezclaban extensas galerías vidriadas, balcones abalaustrados, esculturas, medallones, columnas, arquerías y rosetones, que recuerdan el gótico, el bizantino, el neoclásico y el renacentista. Los tres niveles se mueven dinamicamente, se entremezclan sus elementos armónicamente hasta alcanzar la gran cúpula, donde su presencia viene a coronar la excéntrica escenografía romántica, con la distinción que necesita cualquier gran señor, de vieja o nueva fortuna. 
El fachadismo en la arquitectura nacional era un recurso aceptado y muy bien logrado durante el siglo XIX; seguía la corriente de Petit Hotel, donde los bajos eran usados como locales comerciales y los altos eran divididos en una residencia principal y otras de renta. El Palacio Elguín no fue la excepción, y a pesar de la visible uniformidad de su fachada, que asemeja una sola gran residencia; la planta revela que en realidad se trataba de tres grandes casas, distribuidas en tres franjas longitudinales paralelas a la avenida Brasil. La fachada por Alameda, se dividía en tres cuerpos, el central con la gran cúpula como residencia principal, y los otros dos como viviendas secundarias. 



En su concepción original, la fachada del Palacio Elguín tenía un primer nivel de apariencia sólida con estuco tratado al modo de almohadillo, con nueve vanos que servían de acceso para las viviendas y locales comerciales. 
La casa principal tiene en el centro un enorme vano con forma de medio punto donde se ubicaba una terraza abalaustrada y el gran ventanal que iluminaba el salón árabe; junto a él don puertas talladas con lucarna servían de acceso para la familia (oriente) y el servicio (poniente).
Las otras casas seguían la misma distribución, con la diferencia que al centro un gran vano daba acceso a un local comercial, y las puertas se abrian hacia unas largas escaleras que conducían al piso noble en el segundo nivel. 
Al poniente de la construcción, se ubica un pabellón semi independiente donde está el portón de coches. El camino a través de un angosto pasadizo se abría hacia el jardín, que era compartido por todas las casas, y que culminaba al norte en otro camino que conducía a una salida por la avenida Brasil n°40.  
La decoración en este nivel no es abundante, pero destaca el notable trabajo de las puertas, delicadamente talladas, con lucarna en la parte superior que originalmente tenían vidrios de colores; y los fragmentos de la ventana principal compuesta de varias piezas excepcionalmente ensambladas y que incorporan un delicado trabajo de herrería, con reminiscencias arabescas. Sin duda los elementos de mayor interés se encuentran junto al balcón principal: ménsulas con rostros de leones envueltos en hojas de parra y uvas recuerdan la tradición neoclásica francesa, pero la presencia de tres espectaculares figuras mitológicas aladas, con cuerpo de león y rostros grotescos, evidencia que el arquitecto se inspiró en esos atiborrados edificios neogóticos de su natal Alemania.


El Palacio Elguín en su concepción original. Curiosa es la magnificencia del edificio junto a pequeñas casas que aun recuerdan el pasado colonial de Santiago, por el frente transita uno de los famosos Carros de Sangre, el moderno sistema de transporte de Santiago a fines del siglo XIX. Fotografía Colección MHN, en: Boza, C. Castedo, L. Duval, H. Santiago, estilos y ornamento. Editorial Montt- Palumbo. Santiago de Chile, 1983.
Detalles decorativos en el primer nivel del Palacio Elguín actualmente: 1- Mensula con cabeza de león y motivos vegetales. 2- Figura mitológica central. 3- Sección del gran ventanal del salón árabe. 4- Panorámica de la zona central del palacio y su decoración. 5- Una de las puertas que sobreviven en el edificio del oriente. 6- Pabellón del ingreso de coches, hoy coronado por una pequeña cúpula. Créditos fotográficos: Mario Rojas Torrejón y Fernando Imas Brügmann.
Durante 2012 nuestro equipo Brügmann y la escultora Mariana Milos, restauró una de las figuras faltantes en el balcón central. La obra devolvió la unidad a todo el conjunto ornamental. Créditos fotográficos: Mario Rojas Torrejón y Fernando Imas Brügmann.

Es en los pisos superiores donde el trazado de Burchard se hace más evidente, tornándose en un desvarío de estilos, que hace del edificio una obra de tan marcado eclecticismo.
Cupula del palacio. 2005
El segundo nivel enmarca la vivienda central mediante la ubicación de un espacioso balcón semicircular abalaustrado, desde donde surgen dos gruesas columnas de orden compuesto; al centro un ventanal cuadrado de artístico diseño deja ver en el centro las iniciales L.E.R -Lorenzo Elguín Rodríguez, quien habitó el palacio a la muerte de su padre-, el cual se complementa ornamentalmente a dos ventanas de medio punto con diseños arabescos. Los otros dos cuerpos se unen mediante ventanas similares, siendo divididas por pilastras que sustentan un frontón triangular, que sumado a todos los elementos decorativos como rosetones, cornisas, medallones, placas y balaustres, acentúan el carácter renacentista.
El tercer nivel es el que más transformaciones ha experimentado. La vivienda principal es realzada por una espectacular vidriera con arco de medio punto, que asemeja un gran rosetón arabesco, de ocho círculos radiales, que representan las ocho puntas de la estrella islámica. A este cuerpo se anexan dos extensas galerías con vitrales, que culminan en un delgado cuerpo decorado con pilastras y ventanas rectangulares. Hoy esa galería no existe, siendo reemplazada por un nivel de construcción sólida y tintes neoclásicos.
El carácter oriental del palacio se ve glorificado por una gran cúpula central de base cuadrada, coronada por un mástil y un orbe, con las iniciales N- E (Nazario Elguín); y dos cúpulas más pequeñas que enmarcan todo el edificio. Una gran terraza en el tercer nivel permitía una vista privilegiada de Santiago, y otras terrazas ubicadas sobre el pabellón de coches y en el cuerpo central, dejaba un palco de honor para ver el lento ajetreo de la elegante Alameda de las Delicias.

Detalles arquitectónicos del segundo y tercer nivel del palacio Elguín. Fotografía: Mario Rojas Torrejón 2005- 2010- 2012

La majestuosa escenografía de Elguín no podía estar completa sin suntuosos interiores que denotaran buen gusto y lujo en cada recepción. En las tres residencias se prestó especial atención a la decoración y tratamiento de los salones, que también compartían la inclinación por el eclecticismo. 
Burchard y Boulet, sabían perfectamente como satisfacer las fantasías de Elguín, e idearon un lujoso muestrario de arte y estética, creando salas más estrambóticas que elegantes, pero que cumplían la función de extasiar a los visitantes. Salones de todos los estilos, desde los Luises hasta el moro, gótico y bizantino, se distribuían en cada planta y complementaban el ecléctico mobiliario.
Por supuesto la vivienda central recibió el mayor esmero,  las escasas fuentes bibiográficas reconstruyen un espectacular panorama que comienza en la puerta de dos hojas con lucarna y escalinatas de mármol, que desembocaba en un extenso pasillo, con primorosa decoración en los muros, y en el cielo pequeñas bóvedas decoradas con figuras épicas, muy comunes en el gótico alemán. El corredor daba paso al Hall central de triple altura, con luz cenital otorgada por una claraboya y gruesos ventanales. El piso era ornamentado con fino mobiliario, una pila de fierro forjado y diversas jardineras de mayólica, daban la sensación de gran patio. Bancos estilo renacimiento se mezclaban con sillones Luis XIV de felpa, y otros dos de terciopelo pero de estilo renacentista. Dos estatuas con faroles y pedestales de mármol, una pecera china y delanteras persas, completaban el ecléctico alhajamiento del salón, que puede ser reconstruido en base al catálogo del remate del palacio en 1980, de la famosa Casa Eyzaguirre. 
Se constatan en este documento dos salones de estilo francés, uno Luis XVI y otro Luis XV,  amoblado con finas sillas y sillones dorados de época, variedad de boulles, vitrinas bombé, alfombras persas, columnas y esculturas de mármol, figuras venecianas, lámparas y apliqués de baccarat, y un sinfín de elementos de porcelana. Al parecer estos salones desembocaban en la lujosa Sala Árabe, decorada con exóticos muebles de estilo morisco -algunos con incrustaciones de nácar-, biombos, banquetas, mesitas, tapicerías, credénces, bustos de mármol, una enorme lámpara árabe de bronce y dos esculturas del escultor Henri Plé. Algunos de estos muebles y objetos fueron comprados por el conocido Hotel Valdivia, para ambientar su sala árabe; mientras que las esculturas de Plé son parte de la colección del Club Árabe de Santiago.
 Este salón es quizás el único vestigio hasta ahora que el destino ha permitido exhibir al transeúnte, sus muros con enmaderados a media altura, y el cielo con artesonado pintado a mano subsiste aun, cubierto de repuestos de auto y piezas de hojalata, mostrándose de vez en cuando para el deleite de los pocos que valoran el arte exquisito de nuestros antepasados.
El lamentable estado de conservación del Salón árabe, con su cielo artesonado, arquerías y lucarna en Agosto de 2005. Fotografía: Mario Rojas Torrejón

Otros salones de importancia era el Comedor y el salón árabe. El primero era de estilo renacimiento, con un espectacular mobiliario del que aun se habla en las casas de remate. Al centro la mesa de caoba con 24 sillas de cuero claveteado, hacía juego con un espectacular aparador con altos relieves de la Reina Isabel entregando sus joyas a Cristobal Colón, existian además dos trinches y un par de mesas firmadas por el célebre ebanista B. Aimone. Los muebles guardaban fina porcelana inglesa e innumerables cubiertos de plata, que crujían cuando el reloj dorado con la figura de Atlas daba la hora.
El salón oriental era aun más espectacular por el exótico conjunto que albergaba: una pagoda japonesa de madera dorada, una credence antigua de laca china, divanes con tapiz de seda, porcelanas, alfombras persas, una sombrilla de seda y una espectacular lámpara de bronce con las armas del Shogunato Tokugawa.
Albina Elguín de Del Rio
Existía además un escritorio con muebles estilo imperio y  numerosas obras literarias, guardadas celosamente en la arquitectura neogótica del salón. Otras estancias se distribuian por todo el primer nivel, todas decoradas con gran lujo y llamativas obras de arte, entre las que se contaban varias pinturas de Albina Elguín, la hija menor de don Nazario, insigne pintora discípula del pintor Cosme San Martín. 
El segundo nivel parece haber sido reservado para los dormitorios, baños y salas de recibo, mientras que el tercero puede haber sido destinado a estancias de menor importancia, una biblioteca o una sala de invierno, donde la mujer de Elguín, doña Carmen Rodríguez, puede haberse refugiado los días más frios buscando la calidez del sol. El palacio contaba además con un extenso parque, con una alameda y laguna.

La residencia secundaria del poniente perteneció a don Agustín Nazario Elguín. Mucho más pequeña que la central, se organizaba también en tres niveles, más una pequeña cupula utilizada de mirador. En el primer piso existía una botica, y la puerta conducía al piso noble en el segundo piso, donde un corredor con molduras barrocas distribuía dos grandes salones con techos decorados. Existían seis amplias habitaciones en el segundo y tercer piso, dejando el área de servicio junto a las cocheras en la planta baja. 
La otra residencia del oriente perteneció a don Luis Elguín. Era mucho más pequeña que las otras, pero seguía la misma tipología, en la planta baja comercio y en las superiores la vivienda familiar. La peculiaridad era que estaba anexada a un conjunto de viviendas de renta y comercio, con fachada a Calle Brasil. Esta vivienda desapareción en los años 30, siendo reemplazada - al parecer sólo en su fachada- por un edificio de corte art deco, que destruyó toda la unidad del edificio.
Sin embargo, los cambios no empezaron con la construcción de este moderno edificio, sino que al parecer sobrevinieron luego del terremoto de 1906. Fotografías del siglo XX, muestran al Palacio Elguín modificado, sin las pequeñas cúpulas y sin la extensa galería del tercer nivel, por lo menos al poniente. Al parecer la reconstrucción por los daños que seguramente sufrió el inmueble o el traspaso a nuevos dueños, supuso la supresión de algunas estructuras originales, dando a la fachada un toque neoclásico, mucho más pesado y homogéneo, perdiéndose la obra distintiva del arquitecto Burchard.

El Palacio Elguín en 1910, enfrentando la Avenida Brasil. Fotografía en: Santiago Antes y Ahora. Museo Histórico Nacional y Esso petrolera. Editorial Antartica. Santiago de Chile, 1983.
 
Lorenzo Elguín Rodríguez
Nazario Elguín murió en 1885, al parecer sin ver terminado su palacio. Lo hereda entonces su mujer Carmen Rodríguez, con quien tuvo cuatro hijos: Agustín Nazario, Lorenzo, Luis y Albina. Los dos primeros siguieron haciéndose cargo de las preciadas minas de la cordillera de Los Andes, no sin dificultades, pues las crisis económicas y los pleitos con los miembros de la sociedad minera, generaron continuas disputas que dieron en parte el nombre a la mina La Disputada de Las Condes. Lorenzo se queda con el palacio y lo convierte en un atractivo centro social, donde sus hijos y nietos disfrutarán de los encantos de la fortuna forjada por sus antepasados, que según legendarios comentarios era resguardada en forma de brillantes lingotes de oro en la bóveda subterránea de la mansión.
Elena Ortúzar, por Sorolla- 1906
Mientras tanto Luis Elguín siguió una carrera diplomática, se convirtió en agregado de negocios en Francia y España, donde se trasladó a fines del siglo XIX junto a su mujer Elena Ortúzar Bulnes, la nieta del General Bulnes, y que deslumbraba en todos los salones, por su excepcional belleza, lujoso atuendo y brillantes joyas. Estas cualidades llamaron la atención del pintor Sorolla, quien ofreció retratarla. Estando en el taller conoció al escritor Vicente Blasco Ibáñez, quien se enamoró perdidamente de la chilena, iniciando una secreta amistad que dio más de un comentario. Blasco Ibáñez obsesionado con su belleza escribió "La Maja desnuda" donde se piensa era ella la disimulada protagonista, el suceso causó la quema de la edición completa por temor al escándalo. Cuando el señor Elguín muere, Elena se traslada a vivir muy cerca de la Villa Fontana Rosa, la propiedad de Blasco Ibañez en la costa azul, donde mantiene una estrecha amistad con el mundo intelectual de la época. En 1925 se casan e inician una gira mundial donde el escritor es ovacionado en el apogeo de su carrera. Blasco muere en 1928, pero su viuda continua viviendo en Francia, hasta que la guerra la obliga a volver a Chile. En 1965 se extingue su historia... un leal amigo la recuerda en el diario La Vanguardia Española del 15 de agosto de ese mismo año, en un artículo que titula "La última visita a España de la viuda de Blasco Ibañez. Elena Ortúzar Bulnes, nieta del presidente chileno Manuel Bulnes, fue una mujer de extraordinaria belleza y poderosa personalidad..."

Mausoleo Elguín en el Cementerio General
Nazario Elguín fue padre también de la pintora Albina Elguín, quien se casó con Agustín del Río y creció en el palacio, donde organizaba selectas veladas a las que acudía toda la escena artística nacional. Lamentablemente murió en plena juventud en 1896; cuando ya la propiedad era de su hermano Lorenzo; y el anciano Nazario se había extinguido así como también lo había hecho su dorada veta de Los Bronces. Fue sepultada junto a su padre en el exótico mausoleo maya-azteca del Cementerio General, otra fantasía del minero, que incorporó escalinatas hacia una pirámide, con serpientes emplumadas y un tótem de la diosa Coatlicue.

El señor Elguín dotó a Santiago de una mansión en todos sus sentidos, aseguró además la prosperidad de sus sucesores al implementar el sistema de viviendas de renta en su propio terreno, generan un espacio urbano de gran interés, que hoy lamentablemente se pierde entre la vorágine de ciudadanos poco respetuosos y planes urbanisticos mal desarrollados por parte de las autoridades.
El orgulloso Palacio Elguín sigue dominando a duras penas la ajetreada Avenida Brasil, siendo asilo de poco elegantes locales de repuestos de autos, que han abierto mamparas y derribado muros; sin embargo las transformaciones aun permiten ver las finas arquerías, molduras y artesonados de lo que fue una de las más espléndidas residencias de Santiago.

 ¿Qué secretos oculta?, ¿conoceremos alguna vez sus interiores?. Si quieres saber más, ingresa a: http://brugmannrestauradores.blogspot.com/2010/12/la-travesia-una-senorial-mansion-de.html


El palacio Elguin hoy
Al momento de la actualización de este reportaje, felizmente contemplamos de cerca la recuperación de la fachada del inmueble, que hoy luce una silueta limpia y blanca. 
El proyecto de reparación fue encargado por los propietarios a OWA arquitectos, quienes tuvieron como principal objetivo reparar los daños ocasionados por el terremoto de 2010, estabilizar el ventanal del segundo nivel que estaba peligrosamente hundiéndose, reparar daños estrucuturales y principalmente recuperar la gran cúpula que corona el edificio, la que se encontraba con severos daños en su estructura y con una leve inclinación que fue corregida exitosamente.
Les dejamos a continuación una selección de fotografías que muestran las mejoras en la fachada.  
Fachada del palacio Elguín en el año 2010, fotografía de los autores. - El palacio Elguín en el año 2012. 
Reparación de la cúpula y esfera, y la fachada tras las reparaciones. Fotografía de los autores, 2012
Detalles de la fachada luego de las reparaciones. Fotografía de los autores, 2012. 


Autores:

Mario Rojas Torrejón

Fernando Imas Brügmann

 
Este artículo fue actualizado el 25 de marzo de 2013.

Se prohibe la reproducción total o parcial. Derechos reservados. 


Bibliografía:


Boza, C. Castedo, L. Duval, H. Santiago, estilos y ornamento. Editorial Montt- Palumbo. Santiago de Chile, 1983.

Rojas, M. Imas, F. Palacios al norte de la Alameda: el sueño del Paris Americano. ARC editores. Santiago de Chile, 2012.
Sagredo, R. Chile Pais Minero: Historia del mineral de Las Condes. Museo Histórico Nacional, Impresion Morgan Marinetti. 1990
Santiago Antes y Ahora. Museo Histórico Nacional y Esso petrolera. Editorial Antartica. Santiago de Chile, 1983.
Vicuña, B. El libro de la plata. Imprenta Cervantes, Santiago de Chile. 1882.  

Diario La Vanguardia española 15 agosto 1965

http://www.quepasamineria.cl/index.php/vida-e-innovacion/item/493-el-verdadero-fundador-de-sonami-el-retrato

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Los felicito excelente; me podrían decir dónde está ubicado ahora, si aún existe?

Mario Rojas Torrejón dijo...

Muchas gracias me alegro de tu interés. El Palacio aun existe en Alameda 2111-2135,esquina Avenida Brasil; donde hoy venden repuestos de autos. Que péna.

Saludos

Anónimo dijo...

uffff, ayer pase pr ahi, como innumerables veces.....pero ayer lunes 27 de septiembre 2010, junto a un amigo atipico...y juntos descubrimos tales palacios...solo al ver el primero el, detecto dos mas, y relato la historia mas increible antes vista, y sin moverse y anonadado por lo que apreciba, relato los lugares donde estaban los dos otros dos, pero para el no son palacios sino son templos de Dios... ALGO SE DEBE HACER PARA RESCATARLOS..

Mario Rojas Torrejón dijo...

Y qué historias te contó sobre el palacio? cuéntanos! jaja
Gracias por el comentario

Anónimo dijo...

Hola Mario, interesante y muy completo tu comentario, más que comentario, verdadero estudio, ¿tienes planos originales de este palacio que puedas agregar al artículo para llegar a comprender su distribución de planta tan compleja?, como estudiante de arquitectura que fuí, siempre me llamó la atención esta casa tan fuera de lo común en una época en que los palacetes santiaguinos se diseñaban eligiendo como moda el típico estilo neoclásico de volúmen rectangular y planta regular, además de todas tus observaciones y por sobretodo la esfera de hierro con la N y E como testimonio del dueño del mundo. Relacionado a esto, en alguna parte leí que esta casa fué en su época de construcción la residencia privada más alta (quizás aún lo sea) de Santiago y aún más alta que las iglesias coetáneas del siglo 19. Hace años, pasando por la Alameda en una de las puertas menores de esta casa, a la izquierda del eje central, había un cartelito de arriendo de pieza, toqué el timbre para solo conocer su interior, luego de subir una eterna escalera recta de madera al tercer piso, una señora anciana me mostró la pieza, que venía siendo una especie de tercera subdivisión de una estancia mayor gigantesca, y ciega, todavía se conservaban bien los trabajos en yeso y algunos muebles destripados y desproporcionados en tamaño a los actuales daban testimonio de la gloria de antaño. También siempre tuve la impresión que el cuerpo lateral oriente nunca se demolió, sino que por las proporciones de fachada y alturas de planta que coinciden en la horizontal con lo que queda del volumen central, solo se dividió la altura de sus pisos en dos, cambió el estuco por esa especie de art decó tardío, (acorde a la época en que se efectuó esta supuesta remodelación), junto con la re-distribución de planta en departamentos pequeños y locales comerciales a nivel de calle Brasil, lo que originó una construcción muy rara, además creo haber observado que son demasiado gruesos los muros de los locales de Brasil para la época de los años 40, en que ya existía el hormigón armado, esa es mi teoría. Respecto al Palacio Concha-Cazotte, alguien en algún momento me comentó, o leí que las ventanas y puertas luego de su demolición en los años 30 fueron compradas y estaban guardadas en una bodega a la espera de ser utilizadas en una nueva construcción, sería interesante si es así, poder siquiera fotografiarlas para admirar aunque sea de ese modo los vestigios de otra casa extravagante, o fuera de la norma, que lamentablemente sucumbió a la especulación inmobiliaria en su momento, saludos y felicitaciones nuevamente, Rodrigo Inzunza.
inzunzarry72@gmail.com

Anónimo dijo...

Cual de los elguin ea casado con la sra.Marta rozas Claro un aaristocratica señora qu tuvo solo una hija unica. Tambien el presidente Jorge alessandri era convidado al palacio a comer y las hijas de lpresidente general Ib añez hicieron su debut en sociedad cjunto a las 3 hjas de marta elgin rozas la unic a hija de los Eguin
dicen que lso bailes erande 1.000 personas , toda la juventud aristocrate era invitada a los bailes de la hermans vicuña elguin Victoria , lucrecia y cecilia.

Anónimo dijo...

Un gran descubrimiento, que alienta a quienes admiramos las artes y nuestra historia, muy presente en tan sorprendente y magnifico lugar. Extraordinario seria también, que se viera manifiesto el interés de los ciudadanos, en el respeto hacia estos inmuebles, más que a los "mall", que todos iguales y casi santos lugares de peregrinación, carecen de carácter y buen gusto, ante lo cual pudieron dar cátedra el desaparecido Gath y Chaves y la Galería San Carlos, entre otros. Ciertamente este es un lugar más que permanece en el desconocimiento y valorización pública, y bien podría al igual que su entorno, ser parte de una "peregrinación" más ilustrativa y trascendental. Demostremos en estas materias también, ese reconocido progreso que como nación nos señalan, pues el cuidado de nuestro patrimonio, y que muy bien ustedes ilustran y retratan, habla hoy por hoy de una necesidad, de un bien diverso e insustituible, a cual definitivamente instituciones privadas y organismos estatales debieren plegarse con mayor ahínco, y por cierto, la actitud de de nosotros, pues es claro que cualquiera en su ignorancia, estropea, rompe y raya, lo que es obra de artistas y parte de nuestra historia, que va por desaparecer en forma desmedida.

Anónimo dijo...

excelente recopilación de antecedentes que nos dejan ver de muy buena forma la clase y la visión de nuestros antepasados gracias

Luis Elguin Gonzalez
paxeb55@yahoo.com

Camila Gálvez Sandoval dijo...

Cómo puedo comunicarme con Mario Rojas para una entrevista para Teletrece?

catharina anwandter dijo...

Me parece muy bueno el articulo, sin embargo me parece injusto que no se mencione la restauración que se hizo el año 2012 de la fachada del edificio (donde se reemplazaron vidrios, se pinto el edificio, se hicieron reparaciones estructurales de la fachada, se restauraron figuras ornamentales y que la única restauración que se menciona es el trabajo hecho por ustedes!) además también se hizo una restauración de la cúpula central del edificio incluyendo su esfera. Estos trabajos se demoraron aprox. un año y no me parece que el titulo del articulo sea el mas apropiado. Si bien con los años este edificio ha sufrido un lamentable deterioro, hoy hay un equipo que esta trabajando en su recuperación. Esta restauración se hace en etapas, debido a la magnitud del edificio. Hoy ya se concluyó la primera, donde se rescato la fachada, su cúpula y la esfera. Espero que se actualicen las fotografías del articulo, porque actualmente el edificio no se encuentra en las condiciones que se muestra. Saludos, Catharina Anwandter, Arquitecto

Adrián Olmo Mora dijo...

Hola Catharina, hola Mario.
Soy estudiante de arquitectura del Taller de Patrimonio de la UDP y estoy empezando un proyecto sobre el Palacio Elguín. Me gustaría poder contactar con alguno -o con los dos- de ustedes para poder recopilar información respecto al edificio y saber de cuál será su futuro, respecto a las reparaciones que se le hicieron hace pocos años y las que -espero- vendrán.
Mi correo electrónico es adrian.olmo@mail.udp.cl cualquier detalle e información será bien recibida.
Muchas gracias de antemano, espero que lo lean y me contacten. Saludos!

Anónimo dijo...

Hola Mario y Catharina, soy Catalina y soy estudiante de arquitectura de la universidad catolica. Me gustaria tener informacion del palacio en su condicion actual. Hay algun tipo de equipo preocupado de su restauracion? Por favor si puedes contactame a mi mail que es cata.qv@gmail.com seria genial. Estoy haciendo una investigacion de este.
Saludos!